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Bagua y Espinar: dos historias con raíces comunes

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Publicado por DHSF

Por: Ruth Luque

(14/06/2017)

El 22 de setiembre del 2016, la Corte Superior de Justicia de Amazonas de la Sala Penal de Apelaciones Transitoria y Liquidadora de #Bagua, emitió la sentencia en el caso “Curva del Diablo”. En este caso se investigó a 53 personas (entre no indígenas e indígenas: 22 indígenas awajún y wampís, el líder shawi Alberto Pizango y 31 mestizos), por hechos vinculados al 5 de junio del 2009.  Los jueces dispusieron la absolución de todos ellos.

Fueron siete largos años en los que ciudadanos de los pueblos wampís y awajún se sometieron a investigaciones del Ministerio Público, Poder Judicial y Policía Nacional. Es evidente que la sentencia absolutoria les devolvió tranquilidad a estas personas y sus familias, generando importantes aportes jurídicos frente a otros  casos.

El Baguazo, como todos los recordamos, no se inició el 5 de junio. Como sucede en casi todos los conflictos, antes hubo una sucesión de hechos, que a nadie -o mejor dicho a ninguna autoridad del Estado- le intereso resolver o enfrentarlos responsablemente. En el caso hubo lamentables pérdidas de vidas humanas: 23 policías y 10 indígenas. Hasta el momento, no existe justicia para ellos.

El 21 de mayo del 2012, en la provincia de #Espinar (#Cusco) -fecha en la que ahora se conmemora el día de la dignidad espinarense– luego de meses de diálogo y exigencias de solución a la contaminación en sus aguas, fallecieron 2 personas y 41 personas fueron sometidas a investigaciones por diversos delitos. A ello se suma que -por decisiones políticas- el Poder Judicial y el Ministerio Público decidieron que todo lo vinculado a este conflicto se investigue en la ciudad de Ica (a casi 1 día en bus desde Espinar). Han pasado 5 años y hasta la fecha, la justicia ágil y oportuna no ha llegado a los ahora tres líderes espinarenses: Oscar Mollohuanca, Herbert Huamán y Sergio Huamani, que por decisiones de los operadores de justicia, fueron los únicos que deben afrontar un largo y tedioso juzgamiento.

El delito que cometieron los wampís, awajún, y los espinarenses fue defender su territorio y exigir derechos. Mientras se criminaliza  así a las  personas que utilizan su derecho a protestar, no sucede lo mismo con las muertes, pues aquí los casos se archivan provisionalmente y no existe ningún esfuerzo para investigar. Es decir, quedan impunes. La criminalización  busca silenciarnos y anular cualquier posición contraria, recurriendo a la estrategia legal para cansar y desgastar.

  Ruth Luque Ibarra. Abogada y ex directora de Derechos Humanos Sin Fronteras.   

⇒Sobre los #OchoAñosDelBaguazo, pueden ver el siguiente video:

Cusco: #BaguaNoSeOlvida

! Bagua no se olvida ¡#Cusco La Ciudad Imperial tiene MEMORIA! y se reunió en el evento: NO a la Criminalización de la Protesta, una movilización que se concentró en el frontis del Poder Judicial el pasado 5 de Junio, para visibilizar la permanente violación de derechos humanos en conflictos sociales y la criminalización de líderes, dirigentes, estudiantes y mujeres que luchan por país más justo. El Baguazo es un hecho histórico de nuestro país que refleja que la agenda de respeto a las comunidades indígenas aún es un tema vigente, y que los gobiernos vienen postergando. Esta situación nos cuestiona a seguir exigiendo JUSTICIA para las y los afectados.#5J #AOchoAñosDelBaguazo #BaguaNoSeOlvida

Posted by Derechos Humanos Sin Fronteras Cusco on Thursday, June 8, 2017

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