{"id":3969,"date":"2020-06-08T15:32:20","date_gmt":"2020-06-08T20:32:20","guid":{"rendered":"http:\/\/derechosinfronteras.pe\/?p=6020"},"modified":"2020-06-08T15:32:20","modified_gmt":"2020-06-08T20:32:20","slug":"la-otra-cara-de-la-cuarentena-en-las-zonas-altoandinas-roles-de-genero-y-sobrecarga-familiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/derechosinfronteras.pe\/ingles\/la-otra-cara-de-la-cuarentena-en-las-zonas-altoandinas-roles-de-genero-y-sobrecarga-familiar\/","title":{"rendered":"La otra cara de la cuarentena en las zonas altoandinas: roles de g\u00e9nero y sobrecarga familiar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Yulissa Casana-Comunicaciones DHSF<\/p>\n<p>Las mujeres asumen una mayor responsabilidad familiar y padecen una sobrecarga de roles tradicionales de g\u00e9nero dentro del hogar durante esta cuarentena nacional por el COVID-19, la cual ha visibilizado este impacto desigual entre hombres y mujeres, especialmente en las zonas altoandinas.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n de la mujer en la vida pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica ha ido cambiando a lo largo de la historia, aunque en algunos lugares de la sierra sur todav\u00eda es com\u00fan que a las mujeres desde temprana edad les ense\u00f1en que tienen que cumplir con determinadas tareas dom\u00e9sticas por el bien familiar. Algunos padres creen que con que las ni\u00f1as sepan una serie de labores dom\u00e9sticas, es suficiente en la vida y otros consideran innecesario que vayan al colegio, puesto que el \u00e1mbito en donde se desarrollan y desenvuelven se limita \u00fanicamente al hogare\u00f1o. Ahora, con el confinamiento, es mayor la carga dom\u00e9stica y grandes las preocupaciones por el acompa\u00f1amiento a los hijos e hijas en las clases virtuales que deben recibir en medio del dif\u00edcil acceso a la tecnolog\u00eda en las comunidades campesinas. En la zona rural solo el 15.4 % tiene conexi\u00f3n a Internet, a comparaci\u00f3n a la zona urbana que llega a 58.2 % [1].<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE VIDA<\/strong><\/p>\n<p>A 5 horas de viaje por carretera desde la ciudad Cusco, se ubica la provincia de Espinar. All\u00ed, en el distrito Yauri, en el barrio Vallecito, Maximiliana Si\u00f1ane Llacma, vicepresidente de la Asociaci\u00f3n de Mujeres Defensoras del Territorio y la Cultura K\u2019ana de Espinar, mantiene cerrada su tienda. El temor al contagio por coronavirus es enorme, por lo que ha disminuido la clientela. \u201cNo hay trabajo y algunas mujeres que ten\u00edamos negocios en la casa ya no los tenemos\u201d, lamenta. Tampoco es sencilla la convivencia. La mayor\u00eda de los varones se resisten a la redistribuci\u00f3n equitativa de responsabilidades dentro de la familia, seg\u00fan Si\u00f1ane. \u201cCocinamos, lavamos, limpiamos y ense\u00f1amos a los ni\u00f1os. La mayor\u00eda de las compa\u00f1eras nos dicen que los esposos no apoyan y a veces hay discusiones\u201d, explica.<\/p>\n<p>Las din\u00e1micas dentro de la familia tambi\u00e9n han variado por el retorno de los migrantes a sus pueblos natales debido a que perdieron sus trabajos en las ciudades. Entonces, de acuerdo a Sayda Boza Choquehuanca, secretaria general de la Federaci\u00f3n Distrital de Campesinos de Chamaca, surgen las tensiones en el hogar y las discusiones por la econom\u00eda y la sobrecarga de tareas dom\u00e9sticas son a diario. \u201cAs\u00ed como hay esposos que colaboran con los quehaceres de la casa, tambi\u00e9n hay familias bastante violentas. Los esposos antes paraban en el campo y ahora todos est\u00e1n juntos (en la casa). Incluso, los hijos mayores han regresado a la casa y ya no hay ese calor familiar por los problemas\u201d, argumenta.<\/p>\n<p>Esta dirigenta del distrito de Chamaca, provincia de Chumbivilcas, analiza que, adem\u00e1s del estr\u00e9s y la ansiedad por la pandemia, las mujeres sufren la angustia por la falta de ingresos econ\u00f3micos y la educaci\u00f3n interrumpida de sus hijos por no tener Internet. \u201cEn las 10 comunidades campesinas del distrito hay luz, pero en algunos sectores que est\u00e1n alejados, no hay electrificaci\u00f3n. No hay antenas de Internet ni se\u00f1al telef\u00f3nica. Justamente, hemos tenido reuni\u00f3n en el Comando COVID-19 sobre este problema (\u2026). Estamos exigiendo solo al alcalde que coloque Internet gratuito, no hay otra instancia a d\u00f3nde recurrir\u201d, expresa Boza.<\/p>\n<p>Otras madres de familia han optado por subir a los cerros con sus hijos con tal de conectarse a Internet. \u201cAlgunos tienen se\u00f1al de celular, hasta Internet tienen, mientras que aqu\u00ed la mayor\u00eda son vulnerables. En otras zonas de Chumbivilcas est\u00e1n pasando lo mismo\u201d, advierte la dirigenta.<\/p>\n<p>As\u00ed como es necesario el servicio de Internet, tambi\u00e9n lo es conseguir un celular moderno para la educaci\u00f3n a distancia; sin embargo, los padres de familia no pueden comprar un tel\u00e9fono m\u00f3vil por la reducida ganancia econ\u00f3mica obtenida en esta \u00faltima campa\u00f1a agr\u00edcola por efecto de la emergencia. La actividad agropecuaria es la \u00fanica fuente de ingresos en la zona rural. \u201cAlgunos no tienen celular y otros no tenemos ni para comprar uno. Ah\u00ed est\u00e1n (los estudiantes) avanzando por radio ya que no hay Internet\u201d, declara la regidora del distrito de Velille, provincia de Chumbivilcas, Rosal\u00eda Salcedo Huillca. A partir del otro mes, el Ministerio de Educaci\u00f3n repartir\u00e1 a los estudiantes de las zonas rurales y urbanas en situaci\u00f3n de pobreza m\u00e1s de 840 mil tablets con servicio de internet m\u00f3vil y con cargador solar para zonas sin servicio el\u00e9ctrico [2]. Se desconoce el n\u00famero de estos equipos modernos que le tocar\u00e1 a nuestra regi\u00f3n.<\/p>\n<p>La desigualdad y pobreza que enfrentan las mujeres rurales es anterior a la pandemia. El analfabetismo afecta en mayor proporci\u00f3n a este grupo. El 17.1 % de las mujeres cusque\u00f1as son analfabetas, en cambio los varones representan un 4.2 % [3]. La regidora Salcedo se\u00f1ala que no saber leer ni escribir es un impedimento a la hora de ense\u00f1ar a los ni\u00f1os. \u201cAlgunas mam\u00e1s ah\u00ed est\u00e1n sufriendo, pues (el programa) Aprendo en Casa no es como tener un profesor capacitado. Podemos ense\u00f1ar, ayudar con la tarea, pero hay pap\u00e1s que no saben leer ni escribir\u201d, indica. Existen mujeres que desean que sus hijas tengan igualdad de oportunidades y as\u00ed puedan alcanzar un futuro distinto al suyo. \u201cHombre y mujer son iguales\u201d, reitera Sayda Boza.<\/p>\n<p>En la provincia de Espinar, Silvia Chahuara Ccahuana, integrante de la Federaci\u00f3n Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Ind\u00edgenas Nativas y Asalariadas de Espinar, se centra en profundizar sobre el discurso machista que muchas mujeres oyen por parte de sus esposos o compa\u00f1eros cuando ellas se empoderan y reclaman una relaci\u00f3n igualitaria. \u201cEl hombre te dice: si tanto reclamas, anda a trabajar, a ver si puedes. En ese momento, una mujer empieza a reaccionar y pone sus fuerzas, si no lo hacemos, los hijos seguir\u00e1n aprendiendo (el machismo) y no podemos permitirlo\u201d, subraya. La b\u00fasqueda de espacios de di\u00e1logo y el acercamiento entre las propias mujeres propicia la pl\u00e1tica abierta sobre el tema y a la vez es una oportunidad para desahogarse de la sobrecarga de trabajos dom\u00e9sticos y de cuidados a tiempo completo. \u201cYo pedir\u00eda comunicaci\u00f3n con las lideresas para juntas solicitar charlas a las instituciones como el CEM (Centro de Emergencia Mujer), la municipalidad y el gobierno regional\u201d, concluye Chahura, a quien, de igual forma, le genera aflicci\u00f3n las v\u00edctimas de violencia de g\u00e9nero del \u00e1rea rural que se ven obligadas en esta cuarentena a convivir con su agresor y son las deben superar una serie de obst\u00e1culos culturales, econ\u00f3micos y sociales para acceder a la justicia.<\/p>\n<p>Permanecer c\u00f3modamente en casa durante la pandemia del COVID-19 se ha convertido en un privilegio de ciertos grupos sociales, mientras la pobreza y desigualdades, incluida la de g\u00e9nero, construyen lazos fuertes que a la vez hacen m\u00e1s evidentes a estos problemas estructurales en el Per\u00fa. Las zonas altoandinas de nuestra regi\u00f3n de Cusco son parte de esta injusta realidad social que exige nuestra atenci\u00f3n para construir una sociedad equitativa.<\/p>\n<p><strong>Fuentes bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>[1] https:\/\/gestion.pe\/tecnologia\/internet-surfeando-brecha-digital-utilizan-internet-peruanos-267314-noticia\/<\/p>\n<p>[2] https:\/\/larepublica.pe\/sociedad\/2020\/05\/13\/ministerio-de-educacion-escolares-recibiran-tablets-para-educacion-a-distancia-aun-en-mes-y-medio\/<\/p>\n<p>[3] https:\/\/www1.inei.gob.pe\/estadisticas\/indice-tematico\/analfabetismo-y-alfabetismo-8036\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yulissa Casana-Comunicaciones DHSF Las mujeres asumen una mayor responsabilidad familiar y padecen una sobrecarga de roles tradicionales de g\u00e9nero dentro del hogar durante esta cuarentena nacional por el COVID-19, la cual ha visibilizado este impacto desigual entre hombres y mujeres, especialmente en las zonas altoandinas. 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