Voces que resisten, mujeres que transforman

Cada 8 de marzo recordamos la valentía de las mujeres que caminaron antes que nosotras y que con su voz firme abrieron caminos de dignidad, justicia e igualdad en derechos humanos, hoy por hoy nuestras voces siguen levantándose frente a una realidad que aún refleja profundas desigualdades y violencias estructurales contra las mujeres y en nuestras comunidades.

Las cifras continúan evidenciando la gravedad de esta problemática en sus diferentes caras de la violencia contra la mujer, se tiene cifras del INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática) que, más del 50 % de las mujeres entre 15 y 49 años han sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja o expareja a lo largo de su vida.

Además, según los servicios del Programa Nacional Aurora, a través de los Centros de Emergencia Mujer (CEM), ha atendido más de 169,536 casos de violencia contra mujeres y miembros del grupo familiar y se registraron 187 casos de feminicidios durante en el año 2025-2026, que da cuenta que aproximadamente11 mujeres son asesinadas cada mes por razones de género.

Estas cifras evidencian la magnitud y persistencia de esta problemática latente en nuestro país donde es recurrente que el agresor es una persona conocida (pareja o expareja) y no sería raro que la data seria mayor, ya que hay mujeres que callan y no denuncian.

Estas cifras no representan solo números; detrás de cada una existen historias, vidas truncadas y comunidades marcadas por el dolor. La violencia contra las mujeres no es un hecho aislado, sino el reflejo de estructuras sociales patriarcales y machistas que aún persisten y que requieren transformaciones profundas desde la sociedad, el Estado y las propias comunidades donde se observa la manifestación de uno o mas modalidades de violencia reguladas en la Ley 30364, a puertas cerradas, sin ser denunciadas por haber sido normalizadas conductas como gritos y abusos como prácticas culturales.

Hay retrocesos legislativos que afectan la participación política de las mujeres en los espacios de representación distrital y regional, tras la modificación del artículo 104 de la Ley Orgánica de Elecciones N.° 26859 mediante la Ley N.° 32058, que elimina la paridad y alternancia en las elecciones municipales y regionales y deja sin efecto los avances alcanzados con la Ley N.° 31030.

En ese sentido, el ocho de marzo no es solo una fecha de conmemoración, sino también un llamado a la reflexión integral y a la acción colectiva tanto de varones y mujeres con un enfoque integral de fortalecer la participación activa de las mujeres en todos los espacios de decisión —desde la familia, las organizaciones sociales y las comunidades, hasta la elaboración de normas y estatutos comunales— y educar a los varones con un enfoque integral; a fin de construir sociedades más justas, inclusivas y democráticas donde las mujeres vivan una vida libre de violencia, tengan voz y plantean sus propuestas, porque cuando las mujeres levantan la voz, no solo resisten: transforman la historia para un futuro mejor para las generaciones venideras.

“Ñaupaqman kuska puririsun ama q’irinakuspa”

Por: Maritza Rodriguez Huarayo/Área de Género Juventud e Intercultural.

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