El trabajo de las rondas campesinas de Chumbivilcas no se detiene ni por la pandemia

Foto: DHSF

Redacción DHSF

Cada vez que aumentan los casos del COVID-19 es mayor el miedo y el temor en el país, pero en la provincia de Chumbivilcas, región Cusco, hay grupos de mujeres y hombres que se enfrentan cada día a ese virus invisible y mortal con tal de contener el contagio en sus comunidades. Se trata de las rondas campesinas.

Sin embargo, muchas veces su labor no es reconocida por las autoridades de los diferentes niveles, y en esta pandemia tampoco ha cambiado, pues no han recibido ningún bono económico por parte del Estado ni implementos de equipos de bioseguridad para protegerse del coronavirus, ni mucho menos protectores para soportar el inclemente frío de las comunidades altoandinas.

La Central de Rondas Campesinas de la provincia de Chumbivilcas agrupa aproximadamente a 1800 ronderos, entre hombres y mujeres, quienes de día y noche han supervisado a los transeúntes y transportistas para que respeten el aislamiento social durante el estado de emergencia. Esta vigilancia, que es realizada principalmente en las comunidades, en los ingresos a zonas urbanas y en el Corredor Vial Minero de Chumbivilcas, no se ha detenido ni por la pandemia, y continúan en esta etapa de reactivación.

Ahora que nos encontramos en la fase 3 de la reactivación económica, el Ejecutivo está más preocupado en activar el 96 % de la economía, antes que atender a ese grupo de hombres y mujeres que está en primera línea de batalla contra el coronavirus de manera voluntaria y sin pedir nada a cambio, con tal de proteger a las comunidades de ese enemigo que ha cobrado la vida de 12054 compatriotas y 65 en nuestra región.

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