Los miedos infundados de las clases privilegiadas al gobierno de los marrones en las elecciones peruanas

Soc. José Antonio Lapa Romero

El escenario electoral se ha encendido al cierre de campaña de la segunda vuelta. La vieja y nueva maquinaria mediática de señal abierta y las redes han intensificado el ataque y deslegitimación contra Juntos por el Perú (JP) como organización política que “representaría el gobierno de los rojos, terrucos e izquierdistas que van a estatizar, nacionalizar e instalar el comunismo que nos llevaría a constituirnos como Venezuela y Cuba destruyendo la economía peruana”.

Esta realidad inventada por los aparatos mediáticos concentrados, los grupos de poder económico y ciertos sectores clase alta, media y hasta popular, fundamentalmente urbanas, es una fantasía que refleja miedos relacionados a una supuesta pérdida de posiciones de privilegio como gentita del bien y a la incursión en el gobierno nacional de los marrones.

Los miedos infundados a perder sus privilegios

Quien manda en el Perú es el poder económico beneficiado con el modelo primario exportador que en las últimas décadas se ha consolidado en sectores como el agroexportador, minería, finanzas y otros, y ha crecido su influencia política (e intensificado el lobby) financiando campañas electorales, y su influencia sobre los sucesivos gobiernos y las políticas de Estado llegando a poner de manera frecuente a ministros que han servido a sus intereses.

Estos lobbys han llevado a que en el país tengamos un 0.5 % de ricos que alcanza a “más de 17 mil millonarios en nuestro país. Unos 880 peruanos con más de 10 millones de dólares. Otros 300 con más de 30 millones de dólares. Alrededor de 37 peruanos con más de 100 millones de dólares. Y al menos 5 con más de mil millones”[1], llegando según FORBES[2] a 6 con más de mil millones (Carlos Rodríguez Pastor, Vito Rodríguez, Ana María Brescia Cafferata, Eduardo Belmont Anderson, Eduardo Hochschild, y Jorge Rodríguez Rodríguez).

Estos sectores y otros vinculados con las textileras, cerveceras y dueños de medios de comunicación, son quienes han sido parte de los aún dueños del Perú y mandan en el país, y quienes en el escenario electoral actual vienen manipulado los miedos a través de sus medios de comunicación e inventando miedos en su clase trabajadora que en parte son de la pequeña clase alta y media en el Perú. Lo que más bien sí es previsible es el ataque y complot permanente que se producirá desde los grupos de poder económico y mediáticos.

Mientras el poder político está bajo captura de una coalición autoritaria en el poder liderado por el fujimorismo (y sus aliados APP, RP, AP, PL y SP)  que ha reinstalado y profundizado el Estado patrimonial (el Estado como botín), repartido ministerios (oficinas y proyectos especiales), constituido un régimen político parlamentario, capturado los otros poderes “autónomos” destruyendo el equilibrio de poderes (Tribunal Constitucional-TC, Jurado Nacional de Elecciones-JNE, Ministerio Público-MP, la Defensoría del Pueblo-DP y la Contraloría), debilitado el sistema de derechos, aprobando normas a favor del empresariado y sus propios intereses como la leyes procrimen, realizando reformas electorales a su antojo, y garantizando la impunidad de sus aliados militares y civiles que han cometido violaciones a los derechos humanos.

Así, reconfigurado el poder político y con la nueva configuración producto de la segunda vuelta, está claro que los miedos inventados respecto a una nueva constitución se constituyen en un invento resultado de la capacidad imaginativa porque la correlación de fuerzas la vuelve imposible y porque los otros poderes bajo captura de la coalición autoritaria se mantendrán en el poder dado que sus mandatos se encuentran en proceso. A lo que se suma el plan ultramoderado de Sánchez para esta segunda vuelta.  

Entonces, los miedos desde estas posiciones de clase y de ciertos alienados se constituyen en infundados. Porque lo que sí será real, desde la oficialidad del poder político de las fuerzas autoritarias y conservadoras en el Congreso, es una continua y sistemática acción de desestabilización, interpelaciones, negación del voto de confianza y presión para cambios en los gabinetes, y claro permanente complot y ataque sistemático desde el empresariado y los medios de comunicación.   

Los miedos infundados al gobierno de los marrones 

En el Perú el 10 % de los hogares concentra el 71.3 % de la riqueza y el índice de desigualdad alcanza al 0.6[3], el 40 % de la población (alrededor de 12 millones de personas) vive con un ingreso personal de entre US$ 4 y US$ 10 diarios”[4], 6 593 000 peruanos siguen viviendo en pobreza (20.5 % de la población, 73 % trabaja en empleos informales; 7 millones (22.3 %) no tienen servicio de agua potable[5], y un aproximado de 1 800 000 familias no cuentan con una vivienda o habitan una precaria[6].

Esto muestra no solo la profunda y extendida desigualdad social, sino la inmensa exclusión social estructural en la viven millones de peruanos y peruanas, y que 35 años de hegemonía y de inventado chorreo, solo ha facilitado la intensiva y acelerada acumulación de riqueza hacia arriba a costa de flexibilizaciones laborales, mano de obra barata con escasos beneficios sociales y laborales, siendo un ejemplo conocido la de las agroexportadoras o las AFP que juegan en la ruleta financiera con el dinero de los aportantes y que garantizan sobre ganancias empresariales y jubilaciones de miseria.

Una gran mayoría de estos millones de ciudadanos marrones como es entendible, exige mejores condiciones de vida para sus familias y ante eso el Estado y las “élites” peruanas han respondido con mayor exclusión, violencia, represión, criminalización, racismo, ninguneo y terruqueo, porque no se quiere cambiar nada. Esos millones que se encuentran para bien de ellos fuera de la alienada, racista y apitucada Lima donde la bajura les afecta, que son parte de las denominadas “provincias”, que están en las ruralidades andinas y amazónicas y viven vidas precarizadas es indudable que han votado y votarán con la esperanza de que mejoren sus condiciones de vida que definitivamente no serán las élites económicas que apoyan abiertamente a Keiko.

Entonces, políticamente es inviable el cambio el régimen económico y político. Mientras que, si bien el sombrero es la representación cultural de sectores históricamente marginados, un gobierno de Sánchez no significará que los indígenas asaltaran el poder del Estado, la inclusión pendiente será aún limitada.

La representación de los marrones en los escasos puestos que formarán parte del gobierno no implicará que las élites sigan mandando y se les acabe su blanquitud o cierren las playas exclusivas en Asia y en sur. Aunque desde las urnas se viene exigiendo de manera permanente una mayor inclusión e igualdad para que intentemos construir una sociedad incluyente y no sigamos recordando la famosa anécdota que contaba Bryce, que sus compañeros de clase de San Marcos se parecían a su mayordomo, y que además no tengamos que 60 años después de esa historia encontrarnos con el abogado de Keiko (Abanto y su nueva clase social) llamando a difundir su llamado de voto por Fuerza Popular para no olvidar el terrorismo y pensamiento sombrero, pidiendo que se difunda entre quienes les brindan servicios “domésticos, peluquería, jardinería, carpintería, etc.”, porque esto expresa que se ha pasado del mayordomo de Bryce a los trabajadores de las clases populares que les sirven a viejas y nuevas élites y clases sociales que nos recuerda nuevamente a los tiempos de patrones y sirvientes.

Es indudable que esta sociedad clasista y racista con glamour, no se refundará en una república de indios con Sánchez, ni menos constituirá una clase marrón mayoritaria de indígenas, mestizos o cholos a quienes tanto temen. Así que este es otro miedo infundado de ciertos sectores de clase de quienes sus intereses económicos estarán bajo resguardo, aunque sí podría constituirles un choque cultural y casi un derrame cerebral ver a una Curo, Mamani o Quispe en Palacio, donde han visto y siempre se han sentido a gusto encontrarse con virreyes o presidentes de las élites blancas y criollas.


[1] OXFAM. Riqueza y desigualdad en el Perú: visión panorámica. 8 de febrero de 2019. Disponible en: <https://peru.oxfam.org/latest/policy-paper/riqueza-y-desigualdad-en-el-per%C3%BA-visi%C3%B3n-panor%C3%A1mica>

[2] Revista especializada en el mundo de los negocios y las finanzas que publica anualmente la lista de los millonarios en el mundo.

[3] World Inequality Data base. Distribución de la riqueza Perú 1980-2024. Disponible en: https://wid.world/data/

[4] Según INEI los pobres en el país son los hogares cuyo gasto per cápita no llegó a cubrir una canasta básica calculado en 344 soles. Disponible en: <https://rpp.pe/economia/economia/pobreza-pobres-dinero-donde-pido-prestamos-quienes-y-cuantas-personas-son-consideradas-pobres-en-el-peru-noticia-1191046>

[5] LA REPÚBLICA. Más de 7 millones de peruanos sin agua potable. 13 de marzo de 2020.  Disponible en:  <https://larepublica.pe/sociedad/2020/03/13/coronavirus-peru-mas-de-siete-millones-de-peruanos-sin-agua-potable/>

[6] RPP. Perú es el tercer país de Latinoamérica con mayor déficit de viviendas. 2 de diciembre del 2016. Disponible en: <https://rpp.pe/economia/inmobiliaria/peru-es-el-tercer-pais-de-latinoamerica-con-mayor-deficit-de-viviendas-noticia-1014 065>

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *